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Apuntes del Profesor de Luis Ángel Carrasco Garrido

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El trabajador enfrenta el Covid-19 a “mano limpia”

24 Julio 2020 , Escrito por Luis Ángel Carrasco Garrido Etiquetado en #COVID-19, #Planes de emergencia, #Prevención de Riesgos, #RRD, #Reducción de Riesgos de Desastres, #administracion de riesgos, #coronavirus, #medidas coronavirus, #otra mirada, #riesgos, #vuelta a la normalidad

En tiempos de emergencia sanitaria, la seguridad y la salud laboral debe tener la máxima prioridad porque el punto central es que el COVID - 19 afecta “la salud relativa del individuo”, lo  que puede derivar en la muerte. Debemos acostumbrarnos a la idea que el lugar de trabajo ya no será el mismo y que será en este escenario donde se libre una batalla decisiva contra la pandemia. Esto significa que: “cualesquiera que sean las acciones y recomendaciones alcanzadas hoy, pueden no ser válidas mañana”.  La pandemia global continúa expandiéndose y cada país y territorio está viviendo su propia experiencia en un momento diferente del proceso, lo que recomienda ver las experiencias mundiales como información referencial, para la toma de decisiones que se deberá realizar caso a caso, en escenarios locales similares.

Para facilitar esta transición paulatina a la vuelta a la normalidad, teniendo aun presente el  riesgo del COVID-19, cabe considerar la posibilidad de reanudar gradualmente las actividades, privilegiando el tele-trabajo y solo volver con trabajos que la presencialidad sea imprescindible. En ese escenario la exposición y el hacinamiento son los factores que se pueden regular o modificar con una planificación adecuada, lo que se traduce que a menor exposición y menor hacinamiento,  menor riesgo, otro elemento importante es “la higiene personal que depende del auto-cuidado”.

La higiene personal

El lavado de manos: la higiene de las manos es extremadamente importante en la prevención de la propagación del virus de la COVID-19. Para eso es imprescindible que los trabajadores tengan a su disposición instalaciones con lavatorios suficientes para lavarse las manos, con agua, jabón, toallas desechables, etc.

Lavarse adecuadamente las manos (20 segundos) y con frecuencia; especialmente al llegar al trabajo, después de ir al baño, después de sonarse la nariz, toser o estornudar y antes de almorzar.

Colocar carteles y señales que promuevan el correcto lavado de manos.

Allí donde no sea posible lavarse las manos con agua y jabón, se debe facilitar geles desinfectantes para manos a base de alcohol (con una concentración de un 60%-80% de alcohol).

Instruir a los trabajadores para que eviten el contacto con objetos o superficies que hayan sido utilizadas o tocadas por otras personas (por ejemplo, los tiradores de las puertas) y para que se laven las manos después del contacto con dichas superficies u objetos.

La higiene respiratoria cubrirse la boca y la nariz, con el codo flexionado o un pañuelo al toser o estornudar y desechar inmediatamente los pañuelos usados. Facilite pañuelos de papel y contenedores específicos para desecharlos (los contenedores cubiertos y de pedal son los más adecuados).

“Coloque carteles y letreros que recuerden a los trabajadores que deben evitar tocarse la nariz, los ojos o la boca”.

¿Cómo se propagan los microbios?

  1. Se toca los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.
  2. Prepara o consume alimentos o bebidas con las manos sin lavar.
  3. Toca una superficie o un objeto contaminado.
  4. Se suena la nariz o se cubre la nariz y la boca con las manos cuando tose o estornuda y luego le toca las manos a otra persona o toca objetos de uso común.
  5. Después de estar en un lugar público y tocar un artículo o una superficie que otras personas podrían tocar frecuentemente, como las manijas de las puertas, las mesas, los surtidores de gasolina, los carritos para las compras, las pantallas o cajeros automáticos, computadores, etc.
  6. Antes de tocarse los ojos, la nariz o la boca lavarse las manos, así los microbios entran al cuerpo.

Las políticas de gestión de riesgos implementadas para abordar la pandemia de COVID-19, demuestran que pueden conducir a una transferencia de riesgo hacia aquellos que están más expuestos y vulnerables al corona virus, me refiero a personas que su trabajo necesariamente es presencial, donde el trabajador o empresa no respeta o es difícil establecer la distancia física, donde el trabajador o empresa no respeta las medidas mínimas de higiene como es LAVARSE LAS MANOS.

Ing. Luis Carrasco Garrido Académico Dpto. de Prevención de Riesgo y Medio Ambiente UTEM Experto en Gestión del Riesgo y Educación luis.carrasco@utem.cl

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¿COVID-19, el regreso a la normalidad?

16 Julio 2020 , Escrito por Luis Ángel Carrasco Garrido Etiquetado en #Prevención de Riesgos, #RRD, #administracion de riesgos, #Seguridad-Prevención-Emergencias, #coronavirus, #COVID-19, #Educación

“Estamos trabajando en los protocolos”, eso se escucha, ¿no es tarde?.

El Protocolo es el término que se emplea para denominar al conjunto de normas, reglas y pautas que sirven para guiar una conducta o acción; algo que constituye un estándar en el ámbito de la gestión, el término protocolo es equivalente al de procedimiento. ¿Es eso lo que vamos a tener una forma de ejecutar un procedimiento? o  ¿simplemente pautas y reglas generales?

Si la vuelta a la normalidad se está planteando en lugares donde la estadística se muestra estática, entiéndase bien: números favorables; sin embargo, la pandemia en el país y en el mundo no está controlada; no hay vacuna conocida, no hay acuerdo en el tratamiento de la enfermedad, incluso vuelve a escucharse la posibilidad de contagio a través del aire en lugares cerrados o donde exista recirculación del aire.

Reglas que ya conocemos e incógnitas que aparecen.

Uso de mascarilla de la conocida N95, indica que el respirador filtra al menos el 95% de las partículas que se encuentran en el aire y que tiene un uso limitado frente al COVID – 19, estas máscaras, derivaron en: “colóquese lo que tenga, mascarilla de papel, de género, un pañuelo”, etc. ¿Quién financia esto? ¿Hay stock suficiente? o ¿volveremos a vivir el síndrome de chaleco amarillo?

Distancia física 1.5m o 1.8m, distancia física entre persona y persona, esto no hay que mencionarlo hay que implementarlo; ¿qué pasa con los trabajadores y estudiantes que se mueven? ¿Qué pasa cuando las instalaciones físicas no dan el metraje versus la cantidad de personas que hay que recibir? ¿Bastará sólo con la regla?

Lavado de manos cada dos horas. ¿Existen los lavaderos, suficientes las dotaciones de jabón, dispensadores de alcohol gel, para implementar este desfile de lavados?

Un sistema de limpieza adecuado. Cuando hablamos de un sistema de limpieza ad hoc, estamos hablando de verdaderas brigadas entrenadas, con trajes adecuados, que usaran elementos especiales como cloro (hipoclorito de sodio), amonio cuaternario, detergentes industriales, con maquinaria especial o industrial, bajo un control exhaustivo, que limpiará superficies como nunca se había hecho, cada cierta cantidad de horas.

Solo quisiera agregar cosas que son obvias, pero como obvias que son, se olvidan: el uso de baños, casinos, lugares para comer, lugares donde habrá contacto con superficies metálicas o plásticas, recintos sin ventilación o recirculación del aire, recintos y contactos con personas ajenas a la institución de origen. ¿Eso lo consideraran los protocolos?

¿Cómo se solucionara el uso de transporte sin distanciamiento físico y aglomeraciones en horas punta?

Detrás de estas decisiones apresuradas, hay un diagnóstico real, el virus COVID-19 no está controlado, los protocolos no pasan de ser recomendaciones que ya las tenemos, pero que requieren ser implementadas caso a caso, con un control exhaustivo, de lo contrario será un costo altísimo: volver atrás en las decisiones, y pagar el costo de más gente enferma, o de la muerte de personas.

Ing. Luis Carrasco Garrido Académico Dpto. de Prevención de Riesgo y Medio Ambiente UTEM Experto en Gestión del Riesgo y Educación luis.carrasco@utem.cl

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“Un Regreso a Clases Seguro”, una decisión que debe ser planificada con anticipación

12 Julio 2020 , Escrito por Luis Ángel Carrasco Garrido Etiquetado en #COVID-19, #Planes de emergencia, #Prevención de Riesgos, #RRD, #cambio climático, #otra mirada, #coronavirus, #Educación, #vuelta a clases, #medidas coronavirus

Frente a un escenario cambiante e inseguro, la principal preocupación para todos debe ser la salud, la vida humana. Sin embargo, el deseo de normalidad, de terminar con la cuarentena, con las restricciones, nos hace olvidar que el COVID-19 es un virus altamente contagioso y que puede provocar la muerte. Al no tener una vacuna para combatir el virus, y al no tener un tratamiento que permita asegurar la vida, esto se traduce en un panorama incierto en los resultados y en el tiempo que estemos sometidos a esta enfermedad.

Tal como se proyecta el desarrollo de esta pandemia, supone que en lugares geográficos abiertos donde se ha perdido la trazabilidad, y el control de la expansión del virus, como es caso de la Región Metropolitana y otras ciudades de Chile, la vuelta a la normalidad será aún más difícil, aun cuando la curva de contaminación sea aplanada, porque bastará que uno o un porcentaje bajo de personas contaminadas con COVID-19, para que el número de personas enfermas aumente vertiginosamente aun existiendo la ansiada vacuna, que no llega.

De tal modo, que es del todo posible que cuando tengamos cifras felices (las que la autoridad establezca, como cifras adecuadas), el gobierno empuje a la normalidad, como ha sucedido en muchos países con atisbos de normalidad y deseos de mejorar índices económicos y encuestas desfavorables.

Pues, uno de los puntos de atención, cuando abracemos la ansiada normalidad, serán los colegios, y todas las instituciones de educación; desde la educación pre básica a la educación superior. Serán lugares necesarios no sólo por lo que entregan o forman, sino además porque son soporte para el ordenamiento de la familia, mientras los padres trabajan.

“El deseo hace hermoso lo feo”.

Como dice el refrán: “el deseo hace hermoso lo feo”. Las acciones que se han visto y se recomiendan muestran más deseo que resultado. La vuelta a clases puede ser mañana, el próximo semestre o el 2021, pero el trabajo de los posibles escenarios, “se debe realizar ahora”: ya sea en un  Escenario presencial, Semi presencial o a Distancia.

En todos estos posibles escenarios y en la articulación de ellos (incluyentes), todas formas que deberán estar en condiciones de ser aplicadas en la nueva realidad, considerando  normas estrictas de seguridad, presencialidad restringida y priorización curricular.

Las medidas y acciones para hacer frente al COVID-19 pueden parecer genéricas, pero son caso a caso, las medidas para la enseñanza pre básica, básica, media y enseñanza superior tienen similitudes pero tienen diferentes énfasis y la puesta a punto requiere de mucha gente preparada, bajo rigurosos estándares de control, con procedimientos y protocolos validados para cada realidad, “cada institución de educación será un caso especial”.

Los aspectos que debemos tratar de forma rápida y oportuna son múltiples: procedimientos, condiciones físicas de los establecimientos, sistemas de control, de aseguramiento de la calidad, sistemas de limpieza, docencia segura, capacitación, entrenamiento, etc.

 Las decisiones que ya se están tomando en relación con la apertura de las escuelas en algunos países (Alemania, China, Dinamarca, por ejemplo) muestran que es del todo impensable que en la reapertura se recuperen los horarios y las agrupaciones de estudiantes que existían anteriormente. Las restricciones relativas a la distancia física entre estudiantes se traducirán en el desdoblamiento de grupos e, inevitablemente, en la reducción del número de horas presenciales por grupo, lo que va de la mano con la priorización curricular.

Este mismo tratamiento caso a caso, de los establecimientos educacionales y comunidades educativas, supone un trabajo minucioso al detalle, de lo contrario el costo de una muerte de un niño, un joven, un funcionario o un docente, deberá adjuntarse a la factura de quienes estimaron, que era más importante volver clases, que la vida humana de los que debían asistir; o de aquellos que al momento de tomar medidas, traducen todo a: distancia física, mascarilla y alcohol gel. Las mismas instrucciones genéricas que hoy tenemos sin protocolos y controles estrictos que generan como resultado más gente contaminada y más muertos.

Para tener un regreso a clases seguro, se requerirá de la anticipación de un plan bien pensado y conocido por la comunidad, del trabajo serio de estamentos a cargo de la educación y  de las comunidades educativas, trabajo que debe ser apoyado con especialistas en gestión del riesgo de forma prolija;  porque no existe margen de error, de lo contrario viviremos un escenario de contradicciones y de vueltas atrás, con costos altísimos como sería perder una vida por querer la normalidad.

https://www.eldinamo.cl/…/regreso-a-clases-seguro-una-deci…/

Ing. Luis Carrasco Garrido Académico Dpto. de Prevención de Riesgo y Medio Ambiente UTEM Experto en Gestión del Riesgo y Educaciónluis.carrasco@utem.cl

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“Cuando un tornado se acerca, toda persona que se encuentre en su camino debe refugiarse”

31 Mayo 2019 , Escrito por Luis Ángel Carrasco Garrido Etiquetado en #Educación, #Planes de emergencia, #Reducción de Riesgos de Desastres, #administracion de riesgos, #RRD, #cambio climático, #Seguridad-Prevención-Emergencias, #Prevención de Riesgos, #riesgos

“Un tornado es un fenómeno meteorológico que se manifiesta como una columna de aire que rota de forma violenta y potencialmente peligrosa.”

Siendo los fenómenos atmosféricos más intensos que se conocen, los tornados se presentan de diferentes tamaños y formas, pero generalmente tienen la forma de una nube embudo, cuyo extremo más angosto toca el suelo y suele estar rodeado por una nube de desechos y polvo.

Chile no es un país que construya casas, pensando que va ser azotado por tornados, de tal forma, que las edificaciones mejor preparadas para este fenómeno son las construcciones sólidas.

Para enfrentar un tornado, las personas que van enfrentar esta experiencia, deben estar ubicadas en la parte más baja de la casa o de la estructura, en lo posible esta debe ser ciega, entiéndase “sin ventanas”, con puertas sólidas, presionadas con colchones y muebles, también pude ser una habitación interior. Ej: un baño, una bodega, una habitación que al ampliar quedó ciega, pasillos ciegos o internos, un armario profundo (tipo nicho) etc.

En un edificio los subterráneos serían ideales para resguardarse, generalmente se utilizan como sectores de estacionamiento, o bodegas, salas de máquina, etc. Mientras más baja sea la ubicación, es mejor, también pueden ser zócalos, pero resguardando ventanas (presionándolas con colchones, colchonetas, etc.). El paso del Tornado es relativamente rápido a diferencia de los huracanes, pero es muy destructivo.

Que NO se debe hacer…  

Resguardarse en estructuras livianas o altas, no resguardarse en casetas, o casas de madera, o fabricadas en material liviano, no resguardarse en el automóvil, evite los auditorios, gimnasios y áreas con techos de gran ancho y altura, aléjese de sectores vidriados.

Si es sorprendido por el fenómeno en la calle, no trate de huir en el auto, busque una zanja, un lugar profundo, y acuéstese tapado cubierto, en sentido inverso al cielo.

Las mediciones de tornados son post destrucción, de tal forma, que no se quede a determinar el volumen o impacto del mismo.

Los tornados son destructivos, pero no permanecen en el tiempo, como para requerir provisiones, por lo tanto, lo fundamental es ubicar un lugar seguro para evitar ser llevado por el viento, o ser impactado por un objeto que viene volando en el embudo del tornado.

Ing Civil Luis Ángel Carrasco Garrido

Director de la Escuela de Prevención de Riesgos y Medio Ambiente UTEM

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Discurso de Bienvenida. Desafíos de Redulac en Chile

14 Octubre 2018 , Escrito por Luis Ángel Carrasco Garrido Etiquetado en #Seguridad-Prevención-Emergencias, #Educación, #Prevención de Riesgos, #RRD, #Reducción de Riesgos de Desastres, #cambio climático, #vision de futuro

Intervención de Luis Ángel Carrasco Garrido Director Escuela de Prevención de Riesgos y Medio Ambiente UTEM / Presidente Redulac Chile / 11 de Octubre de 2018

Quinto Encuentro Científico Nacional Universitario RRD Reducción del Riesgo de Desastres / Emergencias y Cambio Climático

Primero quiero agradecer como Presidente del capítulo  Chileno de Redulac, a todos los presentes que hacen posible este Quinto Encuentro Científico Nacional Universitario RRD Reducción del Riesgo de Desastres / Emergencias y Cambio Climático, quiero hacer un especial reconocimiento a la Utem a través de su Vicerrectoría de Transferencia Tecnológica,  por su apoyo en las acciones de vinculación con el medio que hacen posible la Gestión del Riesgo, a OFDA USAID Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, quien ha confiado en nosotros de siempre y nos ha encauzado desde la mirada internacional sobre el tema de Gestión del Riesgo para aplicarlo en Chile, a sus agentes Mariela Chavarriga y Carlos Cordova,  Onemi con quien trabajamos hace mucho tiempo y somos parte de su acción nacional, por supuesto a Redulac RRD y su amplia red de universidades americanas la que integramos, a nuestro Departamento y Escuela de Prevención de Riesgos y Medio Ambiente, pequeño en gente pero grande en corazón y trabajo,  a todos quienes nos han permitido cumplir con nuestro objetivo como Redulac Chile,  la ONG Inclusiva, la Ilustre Municipalidad de Santiago y por supuesto a todas las universidades presentes en el evento y aquellas que nos siguen por streaming, a los profesores, alumnos, a la gente que se empodera en el tema y se une a este tipo de iniciativas universitarias, a todos ellos muchas gracias.

Creo que con este tipo de acciones y otras que realizamos como universidades en los mas diversos campos y ópticas estamos fomentando el conocimiento y la práctica de la Reducción del Riesgo de Desastres RRD en las Instituciones de Educación Superior IES (instituciones de Educación Superior), esto nos permite reunir a académicos y estudiantes pertenecientes a instituciones chilenas de educación superior, con el propósito de compartir, construir, proponer y diseminar información vital para la Reducción del Riesgo de Desastres (RRD) y Adaptación al Cambio Climático (ACC), precisamente lo que realizamos hoy en este encuentro.

El Día Internacional para la Reducción de Desastres comenzó en 1989, después de un llamado de la Asamblea General de las Naciones Unidas para promover una cultura global de conciencia sobre el riesgo y reducción de desastres. El día, que se conmemora es el 13 de octubre, donde se reconoce cómo las personas y las comunidades de todo el mundo están reduciendo su exposición a los desastres y creando conciencia sobre la importancia de controlar los riesgos que la gente enfrenta. 

La tarea no ha sido fácil porque los desastres perjudican sobre todo a las personas pobres y vulnerables. Entre 1995 y 2014, el 89 % de las muertes relacionadas con tormentas se registraron en países de ingreso bajo, incluso cuando solo el 26 % de ellas ocurrieron en esas naciones.

En los últimos 30 años, los desastres naturales han afectado a más de 2,5 millones de personas y han ocasionado daños por USD 4 billones; las pérdidas mundiales se cuadruplicaron, aumentando de USD 50.000 millones al año en la década de 1980 a USD 200.000 millones en el último decenio. Esta tendencia, se agravó aún más el 2017, al registrarse pérdidas globales por un monto de USD 330.000 millones  debido a fenómenos naturales adversos.

El informe del Banco Mundial revela que casi el 75 % de esas pérdidas se puede atribuir a desastres climáticos extremos, y que el cambio climático amenaza con empujar a otros 100 millones de personas a la pobreza extrema el 2030.

El crecimiento de la población y la rápida urbanización están impulsando el aumento de los riesgos de desastres. Naciones Unidas estima que más de dos tercios de la población mundial vivirán en ciudades para 2050. Según el informe del Banco mundial, el 2030, debido a la falta de inversiones urbanas para mejorar la capacidad de adaptación, los desastres naturales probablemente generarán pérdidas equivalentes a USD 314 000 millones al año en las ciudades de todo el mundo. La incorporación de la gestión de riesgos de desastres en la planificación del desarrollo debe revertir la actual tendencia del aumento de estos impactos. Si los países actúan de manera decidida, pueden salvar vidas y bienes. Sin embargo, muchas naciones en desarrollo no cuentan con las herramientas, la experiencia ni los instrumentos para integrar a sus presupuestos las posibles consecuencias de los fenómenos naturales adversos en sus decisiones de inversión.

Mami Mizutori Delegada de las Naciones unidas para la Gestión del Riesgo en la VI Plataforma para la Reducción Riesgo de Desastres en junio de 2018, nos señaló que nuestro enfoque debe centrarse en la gestión de riesgo que provocan desastres, en lugar de la gestión de desastres. Esto significa que debemos abordar la pobreza, la adaptación al cambio climático, gestionar de mejor forma el nivel y la calidad de la construcción en nuestras ciudades y pueblos, conservar los ecosistemas que nos protegen, trabajar en la inclusión, fortalecer las capacidades institucionales. Todo aquello hace fundamental el trabajo de las universidades, en diferentes ámbitos.

El trabajo que le cabe a las Universidades es duro, es complejo, pero no hemos perdido el sueño de hacer de este mundo, un mundo mejor…. Muchas Gracias…

 

                        Luis Ángel Carrasco Garrido

                                    Presidente Redulac Chile

                             Director Escuela

Prevención de Riesgos y Medio Ambiente UTEM

 

 

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A un “metro” del humo y la tragedia

26 Agosto 2018 , Escrito por Luis Ángel Carrasco Garrido Etiquetado en #Seguridad-Prevención-Emergencias, #Prevención de Riesgos, #administracion de riesgos, #Planes de emergencia, #RRD, #Reducción de Riesgos de Desastres, #otra mirada, #riesgos

Cerca de las 6:50 hrs. de la mañana del miércoles 20 de junio, pasajeros del tren subterráneo  y comerciantes de la estación Tobalaba fueron testigos de una humareda que provenía aparentemente de un local de helados emplazado en el lugar. Según lo que señalaba

El fuego es una reacción química inestable que crece de forma geométrica, lo que significa que, en pocos minutos, ese incendio habrá crecido en volumen, intensidad, temperatura, toxicidad, destrucción, etc.

Junto con la combustión, viene asociada la generación de humo y gases.  El humo es una mezcla peligrosa y compleja; el aire caliente, las partículas sólidas y líquidas en suspensión y los gases tóxicos que contiene el humo de la combustión lo hace extremadamente peligroso para la salud de aquellos que se topan con un incendio.

Los gases tóxicos que se liberan en un incendio dependen del producto que se quema, del tipo de material químico o sustancia que arde.

Estos elementos pueden ser clasificados como agentes irritantes respiratorios y agentes tóxicos. En los agentes tóxicos destaca el monóxido de carbono, pero también se pueden encontrar cianuro y sulfuro de hidrógeno.

Dentro de los agentes irritantes puede haber ácido clorhídrico, oxido de nitrógenos, dióxido de carbono y amoníaco, entre muchas otras sustancias. El monóxido de carbono se libera en los incendios de maderas, celulosa y PVC entre muchos materiales. El cianuro se libera en la combustión de nylon, plásticos y resinas.

El humo del fuego es siempre convectivo, va hacia arriba como la llama de un fósforo, sus gases calientes y humos se propagan hacia arriba, salvo que tengamos un elemento que desvíe este curso normal, de tal modo que, en su casa, en un comienzo de un incendio los gases calientes y humos irán hacia la parte superior.

El día de la emergencia del metro subterráneo, los humos y gases, tendieron a subir, y la generación de humo es rápida y abundante, adicionalmente se puede agregar que la estructura del metro es un espacio confinado sin ventanas, lo direcciona con mayor facilidad los humos por tener espacios únicos, los que se van llenando.

A modo de ejemplo ilustrativo con respecto a la generación de humo, un sillón de un cuerpo que se quema, puede saturar de humo una casa de 80 metros cuadrados en minutos, con una densidad agresiva del humo y crear un cuadro de visibilidad cero para el propietario o el involucrado en la emergencia. Cuando hablamos de visibilidad cero, estamos hablando de no poder observar una ampolleta encendida de 100 watts a un jeme o a una cuarta, de su propia nariz.

Entonces, si vamos uniendo este cuadro, el fuego crece geométricamente, y tenemos pocos minutos para evacuar, viene asociado a gases que me intoxican y previamente estos mismos me pueden limitar sicomotoramente, vale decir en mi facilidad o destreza de desplazamiento, en mi capacidad de pensar, porque lo que necesita mi cerebro es oxígeno y no monóxido de carbono.

Los humos además tendrán una tendencia a ir hacia arriba, y coincidirán con las vías de evacuación, las mismas vías que usarán las personas para escapar.

Gritos, desconcierto, desesperación, miedo, ingredientes no menores que hacen acelerar las pulsaciones y respiración, reacciones que aceleran la intoxicación y asfixia por la falta de oxígeno, en el momento que se produce la emergencia.

Las condiciones reales que aporta un amago de incendio como éste, es que, con un pequeño a mediano incendio, crea limitaciones sobre las personas que evacuan.

Poca visibilidad, dificultad para ver, una especie de conjuntivitis o sensación de arena en el ojo, tos persistente, ronquera y dificultad para respirar y en casos más complicados mareos, vómitos, debilidad de movimiento y compromiso del estado de conciencia.

Dicho eso, esta emergencia “evaluada inicialmente como exitosa” por no encontrarnos con un desenlace fatal, nos hace reparar en cuestiones obvias, que a simple vista parecen incongruentes.

En pleno proceso de control del fuego y evacuación, seguían llegando trenes y abrían sus puertas para que bajaran y subieran personas.

Si efectivamente se realizaba un control de mantención en el local de helados, que provocó la emergencia, llama la atención la falta de medidas de prevención y control, y adicionalmente la acción en primera intervención, lo que evidentemente pudo haber evitado lo que sucedió.

Si bien, se apreciaron guardias y personal de la empresa dando instrucciones en un ambiente contaminado, donde hay registros fotográficos y grabaciones que muestran gran cantidad de humo mientras se hacia la evacuación, donde lo requerido era la experticia y liderazgo de los funcionarios, no se comprende cómo no tenían equipos de respiración que les permitiera estar ajenos a gases tóxicos y de los efectos del humo.

Todas las estaciones de acuerdo a los tiempos de puesta en marcha, han recurrido a altos estándares de construcción y diseño, pero, sin embargo, el no respeto al acceso controlado, ha vulnerado la seguridad de las estaciones.

Con el ingreso indiscriminado de personas, el cálculo que hace referencia a capacidad máxima en andenes, pasillos y puertas, ya no se cumple.

En horario punta no es extraño encontrarnos con escaleras y espacios saturados y colapsados en las estaciones, lo que no permite responder a las acciones de emergencia, ni a la eventual evacuación, simplemente, porque no se respeta las capacidades de la edificación y el sentido de uso del metro.

Entonces después de un incendio más bien circunscrito, el que sucedió recientemente, incendio de mediana complejidad, donde sus repercusiones fueron variadas, donde los resultados fueron evaluados como exitosos, lo sucedido nos da una alerta de lo que podría ser una emergencia superior, en horario punta, si no se respeta el acceso controlado y los cálculos que se tuvieron a la vista cuando se construyeron las estaciones.

Y del mismo modo no se coordina de mejor forma la evacuación, con la llegada de trenes, con lo que significa interactuar con monóxido de carbono, humos, fuego y una multitud de personas bajo presión y presa del miedo.

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La calefacción, el gas y el monóxido de carbono

26 Agosto 2018 , Escrito por Luis Ángel Carrasco Garrido Etiquetado en #Seguridad-Prevención-Emergencias, #Educación, #Prevención de Riesgos, #administracion de riesgos, #RRD, #Reducción de Riesgos de Desastres

Próximos al invierno, el frío arrecia, la gente tiene una mayor necesidad de usar calefacción, aumenta el uso de la electricidad, gas, kerosene (parafina), leña, etc. Todos queremos que nuestra casa esté agradable y la temperatura oscile entre los 20 y 25 °C, procurando que no solo sea un ambiente, si no toda la casa.

No es tarea fácil, porque no es sólo prender la estufa, por cuanto lleva riesgos asociados, es fundamental mantener aireado el lugar y se requiere un uso responsable para prevenir accidentes con gas licuado (gas de petróleo en balones), natural (gas de cañería), parafina, leña y con el monóxido de carbono (gas propio de la combustión).

En el último tiempo debido a las bajas temperaturas, muchas temperaturas cercanas a cero, llevan consigo el uso de estufas y diversas formas de calefacción, sin tener el debido cuidado en el uso.

Generalmente el riesgo es la mala combustión y acumulación de monóxido de carbono que es producido por una combustión incompleta de madera, el carbón a leña, el carbón mineral, el gasoil, el kerosene, la gasolina, el butano, el propano y el gas natural.

Estamos hablando del monóxido de carbono, un gas inodoro, incoloro, insípido, no irritante y tóxico, difícil de detectar. No tiene propiedades indicadoras que permitan su reconocimiento, por eso es prácticamente imposible que una persona lo pueda reconocer. Es ligeramente más liviano que el aire.

Es un gas producto de la combustión, que encontramos normalmente en el tubo de escape de un automóvil y en la combustión de la cocina, estufas, calefones, chimeneas, etc. Este gas también lo puede producir una estufa a leña, a gas o a keroseno.

El requisito fundamental es que estén encendidas, con lo que producen esta especie de humo invisible en el ambiente, cuando tenemos fuego.

Características del monóxido de carbono.

Tóxico.

Es 300 veces más compatible que el oxígeno respecto a la hemoglobina de la sangre del ser humano. La hemoglobina es un compuesto que cumple la función de llevar al oxígeno captado en los pulmones a los tejidos del organismo.

Esta mayor afinidad le permite formar fácilmente en la sangre la carbo-hemoglobina, que capta el oxígeno del aire, pero no lo entrega en los tejidos, lo que produce una intoxicación general del organismo.

Es un gas incoloro, insípido e inodoro.

En ausencia de instrumentos, sólo se puede, ser detectado por los síntomas que produce en los seres vivos. Sin embargo, al producir inicialmente perturbaciones de la conciencia, no es advertido por los afectados, lo que es extremadamente peligroso. 

Riesgos del Monóxido de Carbono (muerte).

El funcionamiento de artefactos a gas encierra peligros, a veces fatales, para los usuarios que no revisan las conexiones o dejan de ventilar el ambiente.

El mal estado de calefones o calentadores genera combustiones imperfectas, que liberan monóxido de carbono (CO). Este compuesto se mezcla con la sangre y asfixia las células. También existe el riesgo de intoxicación directa por gas, a causa de filtraciones. 

Síntomas de Intoxicación con CO en el ambiente.

70 partes/millón, provoca respiración corta bajo ejercicio vigoroso, posible sensación de sienes tirantes.

120 partes/millón, respiración corta bajo ejercicio moderado, dolor de cabeza con palpitaciones.

220 partes/millón, evidente dolor de cabeza, irritabilidad, fatiga, mareos, perturbaciones en el juicio.

350-520 partes/millón, confusión, desmayo.

800-1200 partes/millón, inconsciencia, convulsiones intermitentes, fallas respiratorias, muerte por exposición prolongada.

1905, muerte. 

Causas de Emanación

Equipo en mal estado o con poca mantención.

Falta de oxígeno en la casa o departamento.

Falta de ductos de ventilación, mal diseño. 

Fuentes de CO en el Hogar.

Calefones.

Calentadores a gas (de cañería, natural, licuado o catalítico)

Estufas a parafina.

Braseros.

Chimeneas, etc. 

Si tiene niños pequeños, es importante que estén en un lugar a una temperatura adecuada. Los

niños pequeños, especialmente los bebés, pierden calor corporal fácilmente y no producen tanto calor como los adultos. Cuando haga frío, esté atento a la temperatura corporal de los niños pequeños y la temperatura del recinto en el que se encuentra. Si usted usa chimenea o estufa a leña, debe realizar la mantención todos los años. Antes de encenderlos, asegúrese de que el tiraje esté abierto y de que haya ventilación adecuada al exterior. 

Las estufas a gas, a kerosene también requieren de mantención previa, mantenga un stock de gas, parafina, leña adecuado para lo que indica el pronóstico meteorológico, lo más probable es que no pueda desplazarse a comprar ni le puedan llevar a su casa los distribuidores si las condiciones climáticas son complejas.

Es importante mantener a la vista números telefónicos de distribuidores de combustible a domicilio, números de emergencia, de las empresas de electricidad, agua, gas, etc., así como los de Ambulancia 131, Bomberos 132 y Carabineros 133. 

Si va usar estufas, no las deje cerca de nada que pudiera provocar un fuego, como ropa de cama, cortinas o muebles, mantenga siempre a mano un extintor de incendios.

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Se viene el frío, la nieve, se viene el cambio climático

8 Junio 2018 , Escrito por Luis Ángel Carrasco Garrido Etiquetado en #Prevención de Riesgos, #Negocios, #Educación, #administracion de riesgos, #Planes de emergencia, #riesgos, #otra mirada, #cambio climático, #Reducción de Riesgos de Desastres, #RRD

Se viene el frío, la nieve, se viene el cambio climático

Por Luis Ángel Carrasco Garrido [i]

Cambio climático en la casa.

Llamamos cambio climático a la variación global del clima de la Tierra. Esto es debido a causas naturales y también a la acción del hombre y se producen en diferentes escalas de tiempo en diversos parámetros climáticos: temperatura, precipitaciones, nubosidad, etc.

En la actualidad existe un consenso, ya generalizado, en torno a la idea de que nuestro modo de vida, de producción y consumo energético está creando una alteración climática global, que provocará, a su vez, serios impactos tanto sobre la tierra como sobre los sistemas socioeconómicos.

El cambio climático nos afecta a todos. El impacto potencial es enorme, con predicciones de falta de agua potable, grandes cambios en las condiciones para la producción de alimentos y un aumento en los índices de mortalidad debido a inundaciones, tormentas, sequías y olas de calor, etc. En definitiva, el cambio climático no es un fenómeno sólo ambiental sino de profundas consecuencias económicas, sociales y es un tema analizado fuertemente en Reducción de Riesgos de Desastres RRD.

Los países  que hoy enfrentan la pobreza están en peores condiciones para enfrentar cambios de esta naturaleza, por la falta de preparación y de medios. Por lo tanto, el cambio climático afecta con mayor agresividad a la pobreza.

Está claro que este cambio afectará nuestra forma de vivir, eso significa que aquellos que siempre vivieron en un clima tendrán que adaptarse a otro tipo de clima, para lo cual no fueron preparados, ni las personas, ni la infraestructura. Esa adaptación, y la toma de decisiones para hacer frente a este cambio climático es feroz, gente que nunca necesito calefacción ahora tendrá que implementar esta tecnología y tendrá que realizar gastos que no estaban pensados.

Hace algún tiempo en Chile se veía lejano el uso del aire acondicionado, porque el calor no era agresivo, hoy la venta de aparatos de aire acondicionado son un nicho y se venden en un buen numero para hogares, porque el clima ha cambiado.

Los cortes de electricidad que se producen producto de los temporales, o de los efectos de marejadas, lluvias intensas, aluviones, salidas de cause de ríos, nieve, etc. Dejan al descubierto que una matriz limpia dependiente de la electricidad también puede provocar problemas graves a las personas si los cortes son extensos en el tiempo, porque no tienen alternativa o simplemente porque nunca se conversó como enfrentar estos problemas.

Cuidados básicos con el frío y la nieve.

Si por primera vez te enfrentas a la nieve o no estás acostumbrado a convivir con ella es bueno tomar algunos recaudos, porque su belleza natural no es lo único, también se asocian algunos riesgos básicos. Si bien, puede ser divertido disfrutar la nieve, las temperaturas bajas pueden atentar contra la salud y la seguridad, especialmente de los niños, tanto dentro como fuera del hogar. Por eso, es importante estar preparado y proteger a tu entorno del frío.

Recomendaciones en la casa:

Si la temperatura se mantiene en los 4°C o baja, por algunas horas, es posible que el agua en las cañerías se congele y se mantenga en esa condición por algún tiempo. Por lo tanto, usted no contará con agua para beber, cocinar, bañarse, etc. Es recomendable guardar bidones de agua bajo techo lo que permitirá realizar las acciones básicas, mientras el agua esté cortada. Incluso en algún momento es posible que llaves que hayan quedado con filtración sea imposible abrirlas, o artefactos como el calefón queden inutilizados mientras no suba la temperatura.

La caída de nieve debido a su peso e intensidad puede provocar caída de árboles, ramas, muros, canaletas, techos, toldos, estructuras con techos planos o casi planos, etc. Para lo cual se recomienda tomar medidas preventivas,  sobre elementos que evidentemente no puedan soportar peso. Sin embargo, techos demasiado planos, estructuras no diseñadas para lugares donde cae nieve, deberán sufrir el impacto, de un elemento como la nieve, para lo cual no fueron diseñados, ni construidos.

Caída de cables y postes:

Es indudable que el corte de cables por la caída de árboles o estructuras, tendrá un impacto en líneas de electricidad, teléfonos, cable tv, internet, etc. El cableado aéreo tendrá que soportar el peso de la nieve; pero su diseño inadecuado, la saturación de cables, hará imposible resistir una nevazón agresiva. Frente a eso, el tener grupos electrógenos independientes (motores que generan electricidad), tener su teléfono celular bien cargado, opciones de carga de batería, linterna, radio a pilas, opción a través del automóvil, le permitirán una comunicación parcial o de emergencia.

Referente a la falta de electricidad, significará en algunos casos quedar sin calefacción, sin luz, sin agua, etc. De tal modo que es importante diversificar la matriz de calefacción, además de calefacción eléctrica, tener estufa a gas, a kerosene (parafina), chimenea, etc, lo que permitirá superar la falta de un tipo de calefacción e incluso tener alternativas para calentar agua y cocinar.

Una nevada puede significar mucho más que quedar sin calefacción

Las nevadas abundantes, los vientos fuertes y el hielo pueden causar cortes de electricidad, lo que para muchas personas significa quedarse sin calefacción. Asegúrese de estar preparado, con agua y alimentos, frazadas adicionales, radio y reloj a pila, pilas o baterías de repuesto y linternas o velas y fósforos. Si usted tiene una chimenea o un horno de leña, guarde algo de leña en un lugar seguro pero accesible. Si decide usar cualquiera de estos tipos de calefacción, una estufa de kerosene portátil o encender una vela, no deje a los niños solos en el lugar donde se encuentren estos elementos de fácil combustión, y manténgalos fuera del alcance de los mismos. Si no tiene ningún medio para calefaccionar su casa, planifique su desplazamiento a casa de un familiar o vecino. Mantenga herramientas mayores a su alcance, palas, picota, rastrillo, etc, muchas veces abrir una puerta o desplazarse unos metros no será tarea fácil cunado hay nieve o hielo.

La calefacción y los niños

Mantenga la casa calefaccionada. Si tiene niños pequeños, es importante que estén en un lugar a una temperatura adecuada. Los niños pequeños, especialmente los bebés, pierden calor corporal fácilmente y no producen tanto calor como los adultos. Cuando haga frío, esté atento a la temperatura corporal de los niños pequeños y a la temperatura del recinto en el que se encuentra. Si usted usa chimenea o estufa a leña, debe realizar la mantención todos los años. Antes de encenderlos, asegúrese de que el tiraje esté abierto y de que haya ventilación adecuada al exterior. Las estufas a gas, a kerosene también requieren de mantención previa, mantenga un stock de gas, parafina, leña adecuado para lo que indica el pronóstico meteorológico, lo más probable es que no pueda desplazarse a comprar ni le puedan llevar a su casa los distribuidores, (mantenga a mano números telefónicos de distribuidores de combustible a domicilio, mantenga los números de emergencia, de las empresas de electricidad, agua, gas, etc). Si va usar estufas, no la deje cerca de nada que pudiera provocar un fuego, como ropa de cama, cortinas o muebles, mantenga siempre a mano un extintor de incendios.

El Monóxido de carbono elemento mortal

Toda combustión, toda llama viva, toda brasa genera monóxido de carbono, es un elemento invisible e inodoro. Este elemento provoca intoxicación, por lo tanto, no basta con ventilar al afectado. Los síntomas de intoxicación por monóxido de carbono son: dolor de cabeza, fatiga, mareo, falta de aire y finalmente provocan la muerte. Por lo tanto, es recomendable ventilar los espacios, y no estar en lugares muy reducidos con estufa, si va a dormir apague la estufa y refuerce el uso de frazadas, nunca se duerma con la estufa encendida en un lugar reducido. Tenga presente los síntomas, de producirse, llame a una ambulancia o desplácese a un centro de urgencia, si nada resulta, pida ayuda a sus vecinos.

Recomendación básica en la conducción de vehículos

Si en la ruta hay nieve, lo clave es la experiencia del conductor. La nieve en el camino se vuelve hielo y si la persona nunca ha manejado en estas condiciones, mejor no arriesgarse. Cuando uno conduce con nieve en el camino el vehículo toma otra tracción, se recomienda ir apuntalando los frenos, que en palabras simples es ir frenando de a poco, ya que si se frena de un solo golpe, el auto se te va deslizar sin poderlo controlar, lo ideal es tener cadenas si la condición del hielo y la nieve es aguda. Con la condición de hielo en el camino el vehículo  pierde la tracción y el control de maniobrabilidad porque aunque no se ve, el vehículo se desliza por sobre hielo transparente. Siempre es recomendable manejar a la defensiva, hay que tener una distancia razonable con los otros autos, de a lo menos unos 10 metros como mínimo, y a una velocidad máxima de unos 50 o 40 km por hora como máximo.

Si generalmente deja a la intemperie su vehículo, cúbralo para evitar que se congele el parabrisas o el motor, al lanzar agua sobre el parabrisas logrará que salga el hielo, también es menester intentarlo con agua algo tibia, nunca llegando a niveles de lanzar agua caliente. Referente al motor si lo cubre con una lona, saco, en el interior, puede evitar que se congele, pero “no olvide sacar el saco o se provocará un incendio al momento que ese elemento extraño se caliente y combustione”.

Usted no solamente debe preparar su casa para la caída de nieve, sino también su automóvil. Si cae nieve y su automóvil se queda atascado en la nieve, tenga a mano un celular con los números de grúa, taller, servicios de emergencia,  también el número de un amigo o pariente y de ayuda en general, también es recomienda una pala portátil, y algún elemento como plana para sacar el hielo del parabrisas, no está de más una bolsa de arena (para echar sobre el hielo) para lograr tracción. Lleve agua, alimentos, pañales si es necesario, medicamentos, un botiquín de primeros auxilios, una linterna y frazadas para abrigarse en caso de que tuviera que esperar en el coche. Y lo más importante: nunca deje a su hijo o un menor de edad en el automóvil, ni siquiera un minuto. Trate de conservar la batería y aprovechar la calefacción del vehículo por intervalos sistemáticos si la espera es la larga y el frío es intenso. 

 

 

 

[i] Ingeniero Civil Industrial. Ingeniero en Prevención de Riesgos y Medio Ambiente Director de la Escuela de Prevención de Riesgos y Medio Ambiente de la UTEM. Presidente de REDULAC RRD Chile Red Universitaria para América Latina y el Caribe en Reducción del Riesgo de Desastres. Experto en Emergencias y en Análisis de Datos para toma de decisiones en escenarios críticos (emergencias, desastres, cambio climático, etc).

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