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Apuntes del Profesor Luis Carrasco-Garrido

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La tendencia  en fiestas de navidad y año nuevo es comer en exceso, o mezclar alimentos incompatibles, a tal punto, de provocar problemas estomacales o gastrointestinales. De la misma forma, al consumir productos que han perdido su cadena frío y que muchas veces están en descomposición, y nos llevan a cuadros agudos de intoxicación; este tema pasa  a ser más complejo si debemos concurrir de urgencia a la asistencia pública considerando lo atestado de los servicios médicos y la condición de pandemia que afecta al país.

Si de comer se refiere, por ejemplo, conversar, beber, con trozos muy grandes de carne en la boca,  no masticar y tragar, es probable que nos encontremos con un episodio de atragantamiento repentino, lo que produce generalmente una  obstrucción accidental de las vías respiratorias, que puede llegar a provocar la asfixia del sujeto afectado, ante eso, para lo cual se requiere aplicar la maniobra de Heimlich, como solución práctica.

El consumo de licor, de bebidas alcohólicas en exceso, llevan a realizar acciones temerarias, poco precisas, torpes que pueden provocar  caídas del mismo nivel, a diferente nivel, manejo imperfecto del fuego, de cuchillos, martillos, serruchos, herramientas en general, cierre de puertas, caminar por la calle, etc.

Conducir luego de beber alcohol, hace que el conductor además de temerario, tenga reacciones lentas, lo que puede provocar choques, atropellos, una tragedia.

Dormir ebrio (en niveles severos, en estado Blackout) puede significar ahogarse con su propio vómito o tener cero reacciones, frente a un incendio, terremoto, o una emergencia donde se requiere de su participación.

Cortar la carne, no es un juego. Se requieren cuchillos adecuados, colocación de las manos en posición defensiva, para corte de riesgo, o simplemente el uso de un guante de seguridad fabricado de malla metálica. Para evitarnos eso, pídale a la carnicería o centro carnicero el corte que usted desea y no experimente una acción que puede tener consecuencias graves.

El hacer fuego en una parrilla es un arte, pero, ¡cuidado!, el uso de “acelerantes” para mejorar la llama, gasolina, aceite, querosene, cera, petróleo, puede provocar una explosión o una inflamación violenta; un flamazo, que puede quemar al parrillero, su entorno, la ropa, el cortinaje, incluso todo el combustible que rodee la parrilla (papel, carbón, bidón de acelerante). Así mismo el uso del secador de pelo o ventilador crea un lanza llama inesperado, por aumento del oxígeno en la combustión; el contacto del fuego con la ropa sintética de los observadores que muchas veces son niños, también puede ser un episodio inesperado.

El uso de parrillas de gas, sin verificar mangueras, abrazaderas, fugas,  o parrillas eléctricas que no tienen llama, al dejarlas conectadas propician quemaduras en inexpertos o curiosos.

Conexiones eléctricas artesanales, para alumbrar patios o extensiones, fuera de la construcción madre, conexiones con cables “vivos” (sin protección y con energía), que pueden provocar una electrocución; recalentamiento de línea, por un alto consumo, puede provocar un incendio, el uso de focos potentes de iluminación en contacto con guirnaldas y cortinajes también pueden producir incendios.

Recuerde el uso de fuegos de artificio por personas naturales está prohibido, la principal característica es que son ingobernables y generalmente queman a terceros y mayoritariamente niños.

El invitado en estas fiestas COVID -19

Las reuniones deben ser en espacios exteriores, los participantes deben llevar mascarillas y mantener la distancia física. En espacios interiores, limitar el tamaño del grupo y  con la mayor ventilación posible para reducir el riesgo de exposición. Marque su vaso y posición, con porciones de comida entregadas desde la cocina, que nadie saque ensaladas o raciones mezclando servicios, platos, etc.

Lavarse las manos constantemente, utilice elementos de limpieza para baños y superficies en uso, cada cierto intervalo de tiempo.

Utilice mascarillas y practique la distancia física con amigos y familia, esto ayuda significativamente para evitar contagiarse de coronavirus.

En estas fiestas no improvise, planifique sus fiestas de forma segura.

En estas fiestas no improvise, planifique sus fiestas de forma segura.

http://portal.nexnews.cl/showN?valor=fb6uu La Estrella de Iquique 24.12.20 “Prevención de riesgos para fiestas de fin de año en tiempos de pandemia” Luis Carrasco

http://portal.nexnews.cl/showN?valor=fbf7m La Prensa El Diario de la Región del Maule 25.12.20 “Prevención de riesgos para Fiestas de Navidad y Año Nuevo en tiempos de pandemia” Luis Carrasco

http://portal.nexnews.cl/showN?valor=fbh3i La Crónica de Chillan 26.12.20 “Año Nuevo en tiempos de pandemia” Luis Carrasco

http://portal.nexnews.cl/showN?valor=fbphy Diario Austral Región de los Ríos 28.12.20 “PREVENCIÓN PARA FIESTAS” Luis Carrasco

Ing. Luis Carrasco Garrido Académico Dpto. de Prevención de Riesgo y Medio Ambiente UTEM Experto en Gestión del Riesgo y Educación  luis.carrasco@utem.cl @carrascoluis

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Para las fiestas, y en este caso las “fiestas Patrias”, la gente en general, tiende a celebrar con acciones que nunca ha realizado o normalmente no hace o no tiene experticia, no planifica la celebración y toma riesgos innecesarios que pueden terminar en un accidente.

En estas fechas hay una gran tendencia a comer en exceso, o mezclar alimentos incompatibles, a tal punto, de provocar problemas estomacales o gastrointestinales. Al consumir productos que han perdido su cadena frío y que muchas veces están en descomposición, nos llevan a cuadros agudos de intoxicación.

Cuando a temas de comer se refiere, por ejemplo, conversar, beber, con trozos muy grandes de carne en la boca,  no masticar y tragar, es probable que nos encontremos con un episodio de atragantamiento repentino, lo que produce generalmente una  obstrucción accidental de las vías respiratorias, que puede llegar a provocar la asfixia del sujeto afectado, ante eso, muchas veces la gente no sabe  aplicar la maniobra de Heimlich, como solución práctica.

El consumo de licor, de bebidas alcohólicas en exceso, llevan a realizar acciones temerarias, poco precisas, torpes que pueden provocar  caídas del mismo nivel, a diferente nivel, manejo imperfecto del fuego, de cuchillos, martillos, serruchos, herramientas en general, cierre de puertas, caminar por la calle, etc. Conducir luego de beber alcohol, hace que el conductor además de temerario, tenga reacciones lentas, lo que puede provocar choques, atropellos, una tragedia. Dormir ebrio (en niveles severos, en estado Blackout) puede significar ahogarse con su propio vómito o tener cero reacción, frente a un incendio, terremoto, o una emergencia donde se requiere de su participación.

Cortar la carne, no es juego. Se requieren cuchillos adecuados, colocación de las manos en posición defensiva, para corte de riesgo, o simplemente el uso de un guante de seguridad fabricado de malla metálica. Para evitarnos eso, pídale a la carnicería o centro carnicero el corte que usted desea y no experimente una acción que puede tener consecuencias graves.

El hacer fuego en una parrilla es un arte, pero, ¡cuidado!, el uso de “acelerantes” para mejorar la llama, gasolina, aceite, querosene, cera, petróleo, pueden tener la reacción de una explosión; un flamazo, que puede quemar al parrillero, su entorno, la ropa, el cortinaje, incluso todo el combustible que rodee la parrilla (papel, carbón, bidón de acelerante). Así mismo el uso del secador de pelo o ventilador crea un lanza llama inesperado, por aumento del oxígeno en la combustión; el contacto del fuego con la ropa sintética de los observadores que muchas veces son niños, también puede ser un episodio terrorífico.

El uso de parrillas de gas, sin verificar mangueras, abrazaderas, fugas,  o parrillas eléctricas que no tienen llama, al dejarlas conectadas propician quemaduras en inexpertos.

Conexiones eléctricas artesanales, para alumbrar patios o extensiones, fuera de la construcción madre, conexiones con cables “vivos” (sin protección y con energía), pueden provocar una electrocución; recalentamiento de línea, por un alto consumo, puede provocar un incendio, el uso de focos potentes de iluminación en contacto con guirnaldas y cortinajes también pueden producir incendios.

La colocación de banderas, así como el arreglo de la casa en acciones temerarias en altura, sin tener escalas adecuadas, puede significar una caída grave, teniendo en cuenta que 1.80 m. es una medida mínima de atención en lo laboral, colocar la bandera en mástiles inadecuados, o lugares de cierta complejidad como lo son balcones o techos, puede significar, caídas, golpes, cortes, de gravedad.

Y como si fuera poco, ahora se agrega el COVID-19, guarde la distancia física a los menos dos metros de distancia entre invitado e invitado, proteja a la gente de tercera edad o que tengan preexistencias que hacen su salud más frágil (hipertensión, problemas cardíacos, respiratorios, etc.) Use mascarillas y que todos los invitados usen mascarillas, prepare un mesa con distancia física, haga caso a la recomendación que establece un máximo de personas que se pueden reunir; conserve su vaso, sus utensilios no mezcle elementos, cada cual con su servicio, plato, vaso. Las ensaladas en el plato nadie sacando ensalada y carne con el servicio que ha llevado a su boca. Cada dos horas un lavado de manos, no lleve sus manos a la cara, cuidado con los estornudos o conversaciones sin guardar las medidas de seguridad, limpie baños después de cada uso,  “recuerde a mayor exposición mayor riesgo de contagio”.

En estos días planifique su celebración y evite accidentes, que puedan “aguar” su celebración de Fiestas Patrias y no le de tregua al COVID-19.

 

Ing. Luis Carrasco Garrido Académico Dpto. de Prevención de Riesgo y Medio Ambiente UTEM Experto en Gestión del Riesgo y Educación

 

 

 

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Muchos copropietarios, vecinos se molestan ante el aroma a asado y los ruidos de los comensales. Otros se asustan cuando sale mucho humo del departamento contiguo y llaman a los bomberos.

A veces los reclamos son justificados, la desidia de sus dueños hace que las parrillas sufran desperfectos después de estar guardadas mucho tiempo, causando fugas de gas o fallas eléctricas o simplemente el descuido de una parrilla a carbón.

Nadie se preocupa demasiado de la presencia de estos implementos, independientemente de si funcionan a carbón, gas o electricidad. Y los peligros son altos: se puede escapar una brasa, un cilindro puede tener fuga y se puede inflamar o se puede producir un accidente eléctrico.

“El asado puede ser una fuente de conflictos” y con toda seguridad en un edificio departamento.

Ahora que estamos obligados al encierro, en estas fiestas nos podemos preguntar: ¿Es seguro hacer asados en un departamento?

Reglas de la Parrilla

Los reclamos sobran. Más de un vecino se queja por el humo excesivo, el aroma a carne asada, los ruidos de los festejados o el peligro de un incendio.

"Tener una parrilla en un balcón es como hacer una fogata en la terraza”. Varias veces, durante el 18 o el Año Nuevo, se reciben llamados de alarma de incendio porque sale mucho humo de un departamento y muchas veces solo es una carne que se pasó de punto.

Todo dependerá de los reglamentos de administración de las diferentes comunidades,  donde se establece claramente, que está permitido, y en qué condiciones se puede utilizar la terraza o balcón o los departamentos.

Existen balcones o terrazas que por diseño, consideran una parrilla a gas o a electricidad  con una campana de extracción. En este caso estamos hablando de un sistema fijo, con un sistema de alimentación estudiado, “creado para usar parrillas y hacer asados”.

Si la decisión de usar una parrilla, está relacionada a una elección personal,  el conocimiento y experiencia del operador es fundamental, pero eso, lleva un alto riesgo asociado, “no todos los que creen saber, saben”.

No sabemos si los elementos que se utilizaran están certificados o son artesanales

Si la elección supone leña, carbón, llama viva (fuegos que se pueden transformar en ingobernables), si a eso, agregamos que el espacio no es el adecuado; ese tipo de decisión, puede provocar incendios en el mismo departamento o en departamentos vecinos. También puede provocar quemaduras o accidentes a personas donde se involucre el fuego y el calor.

Las parrillas a gas o electricidad pueden ser un poco más seguras, porque se asume como una estufa o una superficie con temperatura, siendo la llama menor o inexistente, sin embargo, accidentes, quemaduras se pueden producir debido a un espacio inadecuado, mala operación, o terceros en un área de peligro.

Si el reglamento del condominio no prohíbe la presencia de parrillas en el edificio, éstas están permitidas. "Salvo que exista algún reclamo”. En ese caso, se recomienda que el administrador junto al Comité de Administración y la Asamblea de Copropietarios tomen una resolución para cambiar el reglamento interno, de lo contrario esto terminará en el juzgado de policía local.

Cuando el espacio no está diseñado para eso, ni autorizado para utilizar parrillas. Se aconseja  no utilizarlos para asar carne”.

En muchos condominios se han habilitado parrillas, hornos, sectores de club house, para cocinar.

Cuando las condiciones están dadas ¿Qué recomendaciones deben seguir quienes pueden hacerlo?

Utilizar la parrilla que ofrezca menos riesgo comparativamente con aquellas que usan llama abierta y requieren de experticia del operador, para avivar el fuego, con un cartón, secador de pelo, soplador, etc. o requieren de acelerante para encender.

Para eso, la parrilla eléctrica y la de gas empotrada son más seguras, tener un extintor a mano, un balde con agua, una toalla totalmente empapada (para quemaduras o bajar temperatura o sofocar). Evitar que los niños estén jugando en la zona de fuego, evitar que personas distraigan al operador de la parrilla.

Definitivamente la misión de parrillero, no es compatible con personas bebidas o con consumo de alcohol en el sector; sus reflejos son tardíos, y sus movimientos pueden ser torpes antes y después de la emergencia. 

 ¿Hay alguna especificación en el caso de las parrillas que pueden se usar?

Comprar una parrilla eléctrica o gas que sea certificada por la SEC. Y siempre siga las instrucciones y las indicaciones del prospecto técnico.

Los asados realizados en los quinchos de edificios también podrían tornarse peligrosos si no se procede con responsabilidad. “El maestro parrillero nunca debe perder de vista el fuego y la carne, de lo contrario la fiesta se puede transformar en un drama”.

https://www.flanlate.com/2020/09/puedo-hacer-un-asado-en-el-balcon.html?spref=tw

Ing. Luis Carrasco Garrido Académico Dpto. de Prevención de Riesgo y Medio Ambiente UTEM Experto en Gestión del Riesgo y Educación

 

 

 

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Frente a un mejoramiento en las cifras de personas contaminadas con el coronavirus, y una baja de la positividad del virus. Ha provocado una sensación de “triunfo” y una irrevocable indiferencia frente a las medidas básicas de seguridad y prevención para evitar contaminarse con el COVID-19.

El confinamiento como el que se ha llevado a cabo en Chile y en muchos países reduce las infecciones y frena nuevas oleadas de casos, aplana la curva de contagios. Sin embargo, esa forma supone bajar contagios hasta llegar a una cifra cercana a cero, y establecer así,  una trazabilidad severa, lo que permite tener el registro de los contaminados, los asintomáticos, sus círculos de contacto y por supuesto aislarlos.

Pero está claro que en Chile el número de PCR, o exámenes para establecer quien tiene COVID-19 es bajo, en países que se lograron buenos resultados estos exámenes bordeaban los 200.000 exámenes diarios y en Chile bordea los 25.000 exámenes. Por lo demás el examen en aquellos países con buenos resultados es para todos sin excepción, en cambio Chile prioriza aquellos que pudieran estar enfermos o ser asintomáticos por tener contacto con alguien contaminado.

De tal forma que  cuando vemos que en la región con más enfermos con coronavirus, que es la Región metropolitana con un 80% del total de contaminados, con comunas con 3 meses de confinamiento, con buenas cifras y una franca regresión avanzan en su descofinamiento, nos encontramos como respuesta con extensas filas y hacinamiento en el Registro Civil, en Bancos, en AFP, en la Oficina de Crédito prendario, en el barrio Meiggs, en el Mall chino; en provincia en lugares de compra de televisores, refrigeradores, cocinas, en plazas, etc.

Lo que demuestra que el actuar disciplinado y ordenado al que apelamos, no existe o no es suficiente para enfrentar este agresivo virus.

España, Inglaterra y muchos países con alzas en sus cifras de coronavirus, están implementando medidas regresivas, cierre de discotecas, teatros, cines, lugares donde se concentra la gente sin ninguna medida de protección.

Sabemos que el confinamiento es eficaz, pero en ningún país se sabe cuántas semanas de confinamiento son necesarias para detener el coronavirus.  Esto se transforma entonces,  en un proceso de “ensayo y error”.

El punto clave para cualquier persona, es no llegar al hospital enfermo, es lograr no contraer el COVID-19. Y para eso la distancia física y social es vital, distancia que no se está respetando, el uso de mascarillas de calidad (frente a mascarillas de dudosa procedencia que hoy se usan), lavado de manos con jabón y programas de desinfección a todos evento en diferentes superficies y lugares.

Frente a eso, lo que ya la educación se ha dado cuenta, según la OMS establece: “un total de 818 millones de niños que no disponían de servicios básicos para lavarse las manos en la escuela, 355 millones iban a escuelas en las que había instalaciones con agua, pero no jabón, y 462 millones iban a escuelas en las que no había ni instalaciones ni agua para lavarse las manos”.

Y ese es un problema de base, no atribuible al corona virus, ¿tenemos lavatorios públicos con jabón? ¿Tenemos dispensarios gratuitos de máscaras? ¿Tenemos baños suficientes? ¿Tenemos programas de desinfección y limpieza? ¿Estamos dispuestos a cambiar de conducta? ¿A transformar estas exigencias en rutinas diarias y responsables de autocuidado?

Parece que el gobierno ha puesto gran empeño en volver a la normalidad y recobrar el equilibrio necesario en la economía, para lo cual el trabajo, el comercio, el estudio y todas las actividades principales son básicas. Pero ha olvidado que no ha controlado el COVID-19, ni hay programas lo suficientemente robustos para lograr cambios de conducta en la gente, que permitan transformar las acciones preventivas en rutina. Las mascarillas, los PCR, la trazabilidad, el aislamiento,  la distancia social, el lavado de manos es nuestra responsabilidad, es responsabilidad del país, de cada uno de sus habitantes. Sin un programa serio que lo haga obligatorio, hará que cualquier acción sea poca y todo control insuficiente, permitiendo que el COVID-19 arremeta cuando menos lo esperamos.

Ing. Luis Carrasco Garrido Académico Dpto. de Prevención de Riesgo y Medio Ambiente UTEMExperto en Gestión del Riesgo y Educación

https://www.eldinamo.cl/blog/los-errores-propician-la-vuelta-del-covid-19/?fbclid=IwAR0asKYhMgGPCrGCh-jjqlt9styrqUVUncLoOzi0fkw5icoLwDi5mG9EIUg

https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2020/08/23/los-errores-propician-la-vuelta-del-covid-19/?fbclid=IwAR0asKYhMgGPCrGCh-jjqlt9styrqUVUncLoOzi0fkw5icoLwDi5mG9EIUg

 

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En tiempos de emergencia sanitaria, la seguridad y la salud laboral debe tener la máxima prioridad porque el punto central es que el COVID - 19 afecta “la salud relativa del individuo”, lo  que puede derivar en la muerte. Debemos acostumbrarnos a la idea que el lugar de trabajo ya no será el mismo y que será en este escenario donde se libre una batalla decisiva contra la pandemia. Esto significa que: “cualesquiera que sean las acciones y recomendaciones alcanzadas hoy, pueden no ser válidas mañana”.  La pandemia global continúa expandiéndose y cada país y territorio está viviendo su propia experiencia en un momento diferente del proceso, lo que recomienda ver las experiencias mundiales como información referencial, para la toma de decisiones que se deberá realizar caso a caso, en escenarios locales similares.

Para facilitar esta transición paulatina a la vuelta a la normalidad, teniendo aun presente el  riesgo del COVID-19, cabe considerar la posibilidad de reanudar gradualmente las actividades, privilegiando el tele-trabajo y solo volver con trabajos que la presencialidad sea imprescindible. En ese escenario la exposición y el hacinamiento son los factores que se pueden regular o modificar con una planificación adecuada, lo que se traduce que a menor exposición y menor hacinamiento,  menor riesgo, otro elemento importante es “la higiene personal que depende del auto-cuidado”.

La higiene personal

El lavado de manos: la higiene de las manos es extremadamente importante en la prevención de la propagación del virus de la COVID-19. Para eso es imprescindible que los trabajadores tengan a su disposición instalaciones con lavatorios suficientes para lavarse las manos, con agua, jabón, toallas desechables, etc.

Lavarse adecuadamente las manos (20 segundos) y con frecuencia; especialmente al llegar al trabajo, después de ir al baño, después de sonarse la nariz, toser o estornudar y antes de almorzar.

Colocar carteles y señales que promuevan el correcto lavado de manos.

Allí donde no sea posible lavarse las manos con agua y jabón, se debe facilitar geles desinfectantes para manos a base de alcohol (con una concentración de un 60%-80% de alcohol).

Instruir a los trabajadores para que eviten el contacto con objetos o superficies que hayan sido utilizadas o tocadas por otras personas (por ejemplo, los tiradores de las puertas) y para que se laven las manos después del contacto con dichas superficies u objetos.

La higiene respiratoria cubrirse la boca y la nariz, con el codo flexionado o un pañuelo al toser o estornudar y desechar inmediatamente los pañuelos usados. Facilite pañuelos de papel y contenedores específicos para desecharlos (los contenedores cubiertos y de pedal son los más adecuados).

“Coloque carteles y letreros que recuerden a los trabajadores que deben evitar tocarse la nariz, los ojos o la boca”.

¿Cómo se propagan los microbios?

  1. Se toca los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.
  2. Prepara o consume alimentos o bebidas con las manos sin lavar.
  3. Toca una superficie o un objeto contaminado.
  4. Se suena la nariz o se cubre la nariz y la boca con las manos cuando tose o estornuda y luego le toca las manos a otra persona o toca objetos de uso común.
  5. Después de estar en un lugar público y tocar un artículo o una superficie que otras personas podrían tocar frecuentemente, como las manijas de las puertas, las mesas, los surtidores de gasolina, los carritos para las compras, las pantallas o cajeros automáticos, computadores, etc.
  6. Antes de tocarse los ojos, la nariz o la boca lavarse las manos, así los microbios entran al cuerpo.

Las políticas de gestión de riesgos implementadas para abordar la pandemia de COVID-19, demuestran que pueden conducir a una transferencia de riesgo hacia aquellos que están más expuestos y vulnerables al corona virus, me refiero a personas que su trabajo necesariamente es presencial, donde el trabajador o empresa no respeta o es difícil establecer la distancia física, donde el trabajador o empresa no respeta las medidas mínimas de higiene como es LAVARSE LAS MANOS.

Ing. Luis Carrasco Garrido Académico Dpto. de Prevención de Riesgo y Medio Ambiente UTEM Experto en Gestión del Riesgo y Educación luis.carrasco@utem.cl

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“Estamos trabajando en los protocolos”, eso se escucha, ¿no es tarde?.

El Protocolo es el término que se emplea para denominar al conjunto de normas, reglas y pautas que sirven para guiar una conducta o acción; algo que constituye un estándar en el ámbito de la gestión, el término protocolo es equivalente al de procedimiento. ¿Es eso lo que vamos a tener una forma de ejecutar un procedimiento? o  ¿simplemente pautas y reglas generales?

Si la vuelta a la normalidad se está planteando en lugares donde la estadística se muestra estática, entiéndase bien: números favorables; sin embargo, la pandemia en el país y en el mundo no está controlada; no hay vacuna conocida, no hay acuerdo en el tratamiento de la enfermedad, incluso vuelve a escucharse la posibilidad de contagio a través del aire en lugares cerrados o donde exista recirculación del aire.

Reglas que ya conocemos e incógnitas que aparecen.

Uso de mascarilla de la conocida N95, indica que el respirador filtra al menos el 95% de las partículas que se encuentran en el aire y que tiene un uso limitado frente al COVID – 19, estas máscaras, derivaron en: “colóquese lo que tenga, mascarilla de papel, de género, un pañuelo”, etc. ¿Quién financia esto? ¿Hay stock suficiente? o ¿volveremos a vivir el síndrome de chaleco amarillo?

Distancia física 1.5m o 1.8m, distancia física entre persona y persona, esto no hay que mencionarlo hay que implementarlo; ¿qué pasa con los trabajadores y estudiantes que se mueven? ¿Qué pasa cuando las instalaciones físicas no dan el metraje versus la cantidad de personas que hay que recibir? ¿Bastará sólo con la regla?

Lavado de manos cada dos horas. ¿Existen los lavaderos, suficientes las dotaciones de jabón, dispensadores de alcohol gel, para implementar este desfile de lavados?

Un sistema de limpieza adecuado. Cuando hablamos de un sistema de limpieza ad hoc, estamos hablando de verdaderas brigadas entrenadas, con trajes adecuados, que usaran elementos especiales como cloro (hipoclorito de sodio), amonio cuaternario, detergentes industriales, con maquinaria especial o industrial, bajo un control exhaustivo, que limpiará superficies como nunca se había hecho, cada cierta cantidad de horas.

Solo quisiera agregar cosas que son obvias, pero como obvias que son, se olvidan: el uso de baños, casinos, lugares para comer, lugares donde habrá contacto con superficies metálicas o plásticas, recintos sin ventilación o recirculación del aire, recintos y contactos con personas ajenas a la institución de origen. ¿Eso lo consideraran los protocolos?

¿Cómo se solucionara el uso de transporte sin distanciamiento físico y aglomeraciones en horas punta?

Detrás de estas decisiones apresuradas, hay un diagnóstico real, el virus COVID-19 no está controlado, los protocolos no pasan de ser recomendaciones que ya las tenemos, pero que requieren ser implementadas caso a caso, con un control exhaustivo, de lo contrario será un costo altísimo: volver atrás en las decisiones, y pagar el costo de más gente enferma, o de la muerte de personas.

Ing. Luis Carrasco Garrido Académico Dpto. de Prevención de Riesgo y Medio Ambiente UTEM Experto en Gestión del Riesgo y Educación luis.carrasco@utem.cl

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Frente a un escenario cambiante e inseguro, la principal preocupación para todos debe ser la salud, la vida humana. Sin embargo, el deseo de normalidad, de terminar con la cuarentena, con las restricciones, nos hace olvidar que el COVID-19 es un virus altamente contagioso y que puede provocar la muerte. Al no tener una vacuna para combatir el virus, y al no tener un tratamiento que permita asegurar la vida, esto se traduce en un panorama incierto en los resultados y en el tiempo que estemos sometidos a esta enfermedad.

Tal como se proyecta el desarrollo de esta pandemia, supone que en lugares geográficos abiertos donde se ha perdido la trazabilidad, y el control de la expansión del virus, como es caso de la Región Metropolitana y otras ciudades de Chile, la vuelta a la normalidad será aún más difícil, aun cuando la curva de contaminación sea aplanada, porque bastará que uno o un porcentaje bajo de personas contaminadas con COVID-19, para que el número de personas enfermas aumente vertiginosamente aun existiendo la ansiada vacuna, que no llega.

De tal modo, que es del todo posible que cuando tengamos cifras felices (las que la autoridad establezca, como cifras adecuadas), el gobierno empuje a la normalidad, como ha sucedido en muchos países con atisbos de normalidad y deseos de mejorar índices económicos y encuestas desfavorables.

Pues, uno de los puntos de atención, cuando abracemos la ansiada normalidad, serán los colegios, y todas las instituciones de educación; desde la educación pre básica a la educación superior. Serán lugares necesarios no sólo por lo que entregan o forman, sino además porque son soporte para el ordenamiento de la familia, mientras los padres trabajan.

“El deseo hace hermoso lo feo”.

Como dice el refrán: “el deseo hace hermoso lo feo”. Las acciones que se han visto y se recomiendan muestran más deseo que resultado. La vuelta a clases puede ser mañana, el próximo semestre o el 2021, pero el trabajo de los posibles escenarios, “se debe realizar ahora”: ya sea en un  Escenario presencial, Semi presencial o a Distancia.

En todos estos posibles escenarios y en la articulación de ellos (incluyentes), todas formas que deberán estar en condiciones de ser aplicadas en la nueva realidad, considerando  normas estrictas de seguridad, presencialidad restringida y priorización curricular.

Las medidas y acciones para hacer frente al COVID-19 pueden parecer genéricas, pero son caso a caso, las medidas para la enseñanza pre básica, básica, media y enseñanza superior tienen similitudes pero tienen diferentes énfasis y la puesta a punto requiere de mucha gente preparada, bajo rigurosos estándares de control, con procedimientos y protocolos validados para cada realidad, “cada institución de educación será un caso especial”.

Los aspectos que debemos tratar de forma rápida y oportuna son múltiples: procedimientos, condiciones físicas de los establecimientos, sistemas de control, de aseguramiento de la calidad, sistemas de limpieza, docencia segura, capacitación, entrenamiento, etc.

 Las decisiones que ya se están tomando en relación con la apertura de las escuelas en algunos países (Alemania, China, Dinamarca, por ejemplo) muestran que es del todo impensable que en la reapertura se recuperen los horarios y las agrupaciones de estudiantes que existían anteriormente. Las restricciones relativas a la distancia física entre estudiantes se traducirán en el desdoblamiento de grupos e, inevitablemente, en la reducción del número de horas presenciales por grupo, lo que va de la mano con la priorización curricular.

Este mismo tratamiento caso a caso, de los establecimientos educacionales y comunidades educativas, supone un trabajo minucioso al detalle, de lo contrario el costo de una muerte de un niño, un joven, un funcionario o un docente, deberá adjuntarse a la factura de quienes estimaron, que era más importante volver clases, que la vida humana de los que debían asistir; o de aquellos que al momento de tomar medidas, traducen todo a: distancia física, mascarilla y alcohol gel. Las mismas instrucciones genéricas que hoy tenemos sin protocolos y controles estrictos que generan como resultado más gente contaminada y más muertos.

Para tener un regreso a clases seguro, se requerirá de la anticipación de un plan bien pensado y conocido por la comunidad, del trabajo serio de estamentos a cargo de la educación y  de las comunidades educativas, trabajo que debe ser apoyado con especialistas en gestión del riesgo de forma prolija;  porque no existe margen de error, de lo contrario viviremos un escenario de contradicciones y de vueltas atrás, con costos altísimos como sería perder una vida por querer la normalidad.

https://www.eldinamo.cl/…/regreso-a-clases-seguro-una-deci…/

Ing. Luis Carrasco Garrido Académico Dpto. de Prevención de Riesgo y Medio Ambiente UTEM Experto en Gestión del Riesgo y Educaciónluis.carrasco@utem.cl

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La contaminación que se produce por las diversas formas de calefacción en los hogares es igual o mayor que la polución atmosférica, agudizando aún más el impacto sobre la salud de las personas en tiempo de pandemia causado por el corona-virus.

La electricidad, en comparación con el gas natural, el gas licuado y el kerosene, es el único energético, que -al no ser combustible- no genera contaminación al interior de los hogares, sin embargo, es la forma más cara de calefacción, y menos efectiva, abarca menos metros cuadrados de espacio calefaccionado en comparación con las otras formas. Este tipo de calefacción conlleva riesgo, cuando las instalaciones no son las adecuadas, o no tienen mantención, lo mismo si existen conectores defectuosos o cables en mal estado.

La utilización de combustibles para el uso doméstico, como el gas natural, gas licuado y kerosene, aumentan los índices de contaminación al interior de las viviendas, incluso -en muchos casos- superando los niveles de la calle.

Los hogares que utilizan electricidad presentan 17 por ciento menos de concentración de material particulado fino (MP 2.5), uno de los contaminantes más dañinos para la salud, con relación a las viviendas que utilizan gas natural.

Esto es 26 por ciento menos respecto al gas licuado y 52 por ciento con relación a las que utilizan kerosene.

Toda calefacción a combustión, con llama, genera además monóxido de carbono, que es un gas que se acumula en la sangre y que intoxica, por eso, es imprescindible ventilar los espacios cerrados, y no es recomendable por ningún motivo calefacción 24/7, también este tipo de calefacción viene asociado a otros tipos de gases irritantes y consume el oxígeno de un espacio cerrado. "Nunca una persona se puede quedar dormida con la estufa encendida en un espacio cerrado", podría ser fatal, "el gas o el kerosene pueden ser más baratos que la energía eléctrica, pero los costos que se pagarán en salud pueden ser mayores".

Ninguna de estas calefacciones está exenta de provocar incendios, porque bastara ubicarlas de mala forma, para que tomen contacto con un combustible, ropa de cama, cortinas, muebles, etc. y se provocará un incendio. Agregando además las malas prácticas de los usuarios, que aumentan el riesgo, no hacer mantención a las estufas, cargar la estufa a kerosene estando encendida, colocar elementos a calentar sobre las estufas, mover la estufa a diferentes posiciones, que muchas veces no son las más adecuadas, transitar por el paso de la estufa o dejar a los niños que transiten o jueguen muy cerca de la estufa, por señalar algunas.

Las calefacciones con llama, elevan los niveles de contaminación, el material particulado fino (MP 2.5) puede disminuir la función pulmonar de las personas, especialmente aquellos que son asmáticos; irrita la mucosa de ojos, nariz, garganta y tracto respiratorio; contribuye a desarrollar la bronquitis aguda u obstructiva; aumenta las infecciones respiratorias, especialmente en los niños; e incrementa el riesgo de enfermedades cardíacas, en esos hogares se presentan niveles de concentración de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y material particulado ultra fino.

Las chimeneas, las calefacciones a leña son más contaminantes y emiten mayor cantidad de contaminantes particulados; cuando son chimeneas y estufas de doble cámara esta contaminación sale al exterior, por lo tanto, también contamina.

https://www.eldinamo.cl/blog/contaminacion-y-riesgo-por-calefaccion/

https://noticias.utem.cl/…/Luis_Carrasco-ElDivisadero-20-06…

https://diarioelcentro.cl/contaminacion-y-riesgo-por-calef…/

Ing. Civil Luis Ángel Carrasco Garrido / Académico Dpto. Prevención de Riesgos y M. Ambiente UTEM Especialista en Gestión del Riesgo

 

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“Un tornado es un fenómeno meteorológico que se manifiesta como una columna de aire que rota de forma violenta y potencialmente peligrosa.”

Siendo los fenómenos atmosféricos más intensos que se conocen, los tornados se presentan de diferentes tamaños y formas, pero generalmente tienen la forma de una nube embudo, cuyo extremo más angosto toca el suelo y suele estar rodeado por una nube de desechos y polvo.

Chile no es un país que construya casas, pensando que va ser azotado por tornados, de tal forma, que las edificaciones mejor preparadas para este fenómeno son las construcciones sólidas.

Para enfrentar un tornado, las personas que van enfrentar esta experiencia, deben estar ubicadas en la parte más baja de la casa o de la estructura, en lo posible esta debe ser ciega, entiéndase “sin ventanas”, con puertas sólidas, presionadas con colchones y muebles, también pude ser una habitación interior. Ej: un baño, una bodega, una habitación que al ampliar quedó ciega, pasillos ciegos o internos, un armario profundo (tipo nicho) etc.

En un edificio los subterráneos serían ideales para resguardarse, generalmente se utilizan como sectores de estacionamiento, o bodegas, salas de máquina, etc. Mientras más baja sea la ubicación, es mejor, también pueden ser zócalos, pero resguardando ventanas (presionándolas con colchones, colchonetas, etc.). El paso del Tornado es relativamente rápido a diferencia de los huracanes, pero es muy destructivo.

Que NO se debe hacer…  

Resguardarse en estructuras livianas o altas, no resguardarse en casetas, o casas de madera, o fabricadas en material liviano, no resguardarse en el automóvil, evite los auditorios, gimnasios y áreas con techos de gran ancho y altura, aléjese de sectores vidriados.

Si es sorprendido por el fenómeno en la calle, no trate de huir en el auto, busque una zanja, un lugar profundo, y acuéstese tapado cubierto, en sentido inverso al cielo.

Las mediciones de tornados son post destrucción, de tal forma, que no se quede a determinar el volumen o impacto del mismo.

Los tornados son destructivos, pero no permanecen en el tiempo, como para requerir provisiones, por lo tanto, lo fundamental es ubicar un lugar seguro para evitar ser llevado por el viento, o ser impactado por un objeto que viene volando en el embudo del tornado.

Ing Civil Luis Ángel Carrasco Garrido

Director de la Escuela de Prevención de Riesgos y Medio Ambiente UTEM

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Intervención de Luis Ángel Carrasco Garrido Director Escuela de Prevención de Riesgos y Medio Ambiente UTEM / Presidente Redulac Chile / 11 de Octubre de 2018

Quinto Encuentro Científico Nacional Universitario RRD Reducción del Riesgo de Desastres / Emergencias y Cambio Climático

Primero quiero agradecer como Presidente del capítulo  Chileno de Redulac, a todos los presentes que hacen posible este Quinto Encuentro Científico Nacional Universitario RRD Reducción del Riesgo de Desastres / Emergencias y Cambio Climático, quiero hacer un especial reconocimiento a la Utem a través de su Vicerrectoría de Transferencia Tecnológica,  por su apoyo en las acciones de vinculación con el medio que hacen posible la Gestión del Riesgo, a OFDA USAID Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, quien ha confiado en nosotros de siempre y nos ha encauzado desde la mirada internacional sobre el tema de Gestión del Riesgo para aplicarlo en Chile, a sus agentes Mariela Chavarriga y Carlos Cordova,  Onemi con quien trabajamos hace mucho tiempo y somos parte de su acción nacional, por supuesto a Redulac RRD y su amplia red de universidades americanas la que integramos, a nuestro Departamento y Escuela de Prevención de Riesgos y Medio Ambiente, pequeño en gente pero grande en corazón y trabajo,  a todos quienes nos han permitido cumplir con nuestro objetivo como Redulac Chile,  la ONG Inclusiva, la Ilustre Municipalidad de Santiago y por supuesto a todas las universidades presentes en el evento y aquellas que nos siguen por streaming, a los profesores, alumnos, a la gente que se empodera en el tema y se une a este tipo de iniciativas universitarias, a todos ellos muchas gracias.

Creo que con este tipo de acciones y otras que realizamos como universidades en los mas diversos campos y ópticas estamos fomentando el conocimiento y la práctica de la Reducción del Riesgo de Desastres RRD en las Instituciones de Educación Superior IES (instituciones de Educación Superior), esto nos permite reunir a académicos y estudiantes pertenecientes a instituciones chilenas de educación superior, con el propósito de compartir, construir, proponer y diseminar información vital para la Reducción del Riesgo de Desastres (RRD) y Adaptación al Cambio Climático (ACC), precisamente lo que realizamos hoy en este encuentro.

El Día Internacional para la Reducción de Desastres comenzó en 1989, después de un llamado de la Asamblea General de las Naciones Unidas para promover una cultura global de conciencia sobre el riesgo y reducción de desastres. El día, que se conmemora es el 13 de octubre, donde se reconoce cómo las personas y las comunidades de todo el mundo están reduciendo su exposición a los desastres y creando conciencia sobre la importancia de controlar los riesgos que la gente enfrenta. 

La tarea no ha sido fácil porque los desastres perjudican sobre todo a las personas pobres y vulnerables. Entre 1995 y 2014, el 89 % de las muertes relacionadas con tormentas se registraron en países de ingreso bajo, incluso cuando solo el 26 % de ellas ocurrieron en esas naciones.

En los últimos 30 años, los desastres naturales han afectado a más de 2,5 millones de personas y han ocasionado daños por USD 4 billones; las pérdidas mundiales se cuadruplicaron, aumentando de USD 50.000 millones al año en la década de 1980 a USD 200.000 millones en el último decenio. Esta tendencia, se agravó aún más el 2017, al registrarse pérdidas globales por un monto de USD 330.000 millones  debido a fenómenos naturales adversos.

El informe del Banco Mundial revela que casi el 75 % de esas pérdidas se puede atribuir a desastres climáticos extremos, y que el cambio climático amenaza con empujar a otros 100 millones de personas a la pobreza extrema el 2030.

El crecimiento de la población y la rápida urbanización están impulsando el aumento de los riesgos de desastres. Naciones Unidas estima que más de dos tercios de la población mundial vivirán en ciudades para 2050. Según el informe del Banco mundial, el 2030, debido a la falta de inversiones urbanas para mejorar la capacidad de adaptación, los desastres naturales probablemente generarán pérdidas equivalentes a USD 314 000 millones al año en las ciudades de todo el mundo. La incorporación de la gestión de riesgos de desastres en la planificación del desarrollo debe revertir la actual tendencia del aumento de estos impactos. Si los países actúan de manera decidida, pueden salvar vidas y bienes. Sin embargo, muchas naciones en desarrollo no cuentan con las herramientas, la experiencia ni los instrumentos para integrar a sus presupuestos las posibles consecuencias de los fenómenos naturales adversos en sus decisiones de inversión.

Mami Mizutori Delegada de las Naciones unidas para la Gestión del Riesgo en la VI Plataforma para la Reducción Riesgo de Desastres en junio de 2018, nos señaló que nuestro enfoque debe centrarse en la gestión de riesgo que provocan desastres, en lugar de la gestión de desastres. Esto significa que debemos abordar la pobreza, la adaptación al cambio climático, gestionar de mejor forma el nivel y la calidad de la construcción en nuestras ciudades y pueblos, conservar los ecosistemas que nos protegen, trabajar en la inclusión, fortalecer las capacidades institucionales. Todo aquello hace fundamental el trabajo de las universidades, en diferentes ámbitos.

El trabajo que le cabe a las Universidades es duro, es complejo, pero no hemos perdido el sueño de hacer de este mundo, un mundo mejor…. Muchas Gracias…

 

                        Luis Ángel Carrasco Garrido

                                    Presidente Redulac Chile

                             Director Escuela

Prevención de Riesgos y Medio Ambiente UTEM

 

 

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