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Apuntes del Profesor de Luis Ángel Carrasco Garrido

Raudo en una moto hacia el llamado de la Sirena (Luis Ángel Carrasco Garrido)

21 Febrero 2012 , Escrito por LACG Etiquetado en #Liderazgo

                 

Hacia 1982 la Segunda compañía de Bomberos Puente Alto Marcos Pérez Insunza pasaba por una de sus tantas B-2-300x200crisis internas, sin liderazgos internos fuertes, con la ausencia de sus líderes fundadores y protectores. Mucha juventud que si bien adhería a los valores del Bomberismo, flaqueaba en la disciplina, el orden y la mística bien entendida, en resumen mucha fuerza, mucho juego, muchos deseos y no el rigor que requiere una profesión de ser Bombero Voluntario.

En ese escenario Don Hugo Millán Aravena* de 46 años era un hombre que, para nosotros, la gran mayoría jóvenes de 18 años, (algunos con menos edad, pues en esos tiempos se podía). Se presentaba, como un caballero mayor, que concurría a los llamados y tenía muy buena asistencia. Estamos hablando, de una época complicada económicamente  para  el país; con mucha cesantía, la que también estaba presente en las filas bomberiles. Esta situación,  se apaleaba con trabajos creados por el régimen de turno; entre 1974 y 1988 con programas de absorción laboral: el PEM Programa de Empleo Mínimo y el  POHJ Programa Ocupacional de Jefes de Hogar. Todos trabajos creados con un sueldo paupérrimo que iba desde cuatro a ocho mil pesos de la época.  Aquellos que trabajaban en empresas, entre paréntesis, con sueldos estables  que también eran “malos”. Hugo Millán hacía la mantención a las máquinas de tejidos Victoria, que fue una empresa que trató de resistir la depresión, pero finalmente, cedió a la competencia china. En ese tiempo, Hugo recibió el golpe de gracia, como muchos de los bomberos adultos,  con 15 o 20 años de vida laboral útil, estaban cesantes. Él se vio en la necesidad de trabajar en La Protectora de la Infancia, como hombre encargado de calderas y mantención, por un sueldo aún más bajo, por cuanto había que mantener a una familia y paralelamente instalarse con una botillería.

Millán o “el Chico Millán” como le decíamos,  era un hombre bajo en estatura, algo excedido de peso para su porte, pero de una agilidad extraordinaria. No era extraño verlo arriba de un techo, o tomando un pitón en primera línea en el incendio, valiente, de pocas palabras, de frases cortas, que al hablar generalmente repetía la última frase.

 

Estamos hablando de una época donde los vehículos particulares eran pocos y Hugo, con oído privilegiado para escuchar la sirena, sobre todo de noche,  avanzaba con su moto desde la Población Papelera. En ese tiempo, vivía cercano  a él un ex voluntario Antonio Rojo, quien lo calzaba y se iban juntos  al Hugo-Millan-Aravenallamado.

Posterior a eso hizo un esfuerzo, como pocos en la Compañía y en el Cuerpo,  y se compró un receptor escáner que le permitía recibir las alarmas desde la Central de Radio, que empezó a funcionar regularmente desde el año 1980.  Por lo tanto, eso hizo que Millán llegara a los otros servicios que eran sin alarma pública y sus llegadas a los llamados de comandancia, rescates e incendios con sirena, serían aún más rápidos; en esa instancia, muchas veces tripulé su moto, como muchos de la compañía que esperaban la suerte de hallar un móvil que los transportara.; ahí supe de su destreza en su moto Honda 125 cc,  a tal punto de verlo pasar con agua a la rodilla por cequiones y yo con un “ojo abierto”.

En una situación difícil para el país y también para la Compañía, Hugo Millán cumplió una función de orden, de bomberismo, compañerismo y disciplina. Transmitiendo  su ejemplo: trabajo silencioso y dedicado que invitaba a hacer las cosas bien.

Como Capitán recibí del “Chico Millán” una ayuda fundamental, donde salir, trasladarse y llegar a un llamado era una proeza, Él  llegaba y aportaba.

En su moto celeste, con una bocina intermitente, de casco inglés, con toalla al cuello, con casaca negra de cuero, “corría Hugo Millán raudo al llamado de la sirena”.

 

*Hugo Millán Aravena Voluntario Honorario Segunda Compañía y Miembro Honorario del Cuerpo de Bomberos Puente Alto (Octubre 1936-Febrero 2012), Premio por 50 años servicio.

 

 

Autor:  Luis Ángel Carrasco Garrido Director Honorario y Voluntario de la Segunda Compañía de Puente Alto  

 

 

 

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